Querido hermano

Cuando pronuncio las palabras “Querido Hermano” al saludar a otro hombre, cualquiera que este sea, puede sonar como una simple expresión de afecto, admiración, fraternidad, incluso hasta lisonjera; pero luego de descender al cuarto de reflexiones, pasar por las pruebas de valor, dar tres viajes por la ruta del norte y regresar por el occidente, luego de hacer un juramento ante el santuario de mi consciencia, y lograr ver un poco de luz, acompañada de muchos aceros apuntando a mi pecho, la expresión “Mi Querido Hermano” adquiere un significado mucho más profundo, expresión que, a medida que vamos avanzando en el largo y emocionante camino de la masonería, va adquiriendo un valor mucho mayor.


¿Por qué debo llamarte “Querido Hermano”?
No es solo porque nuestro ritual así lo dice; en éste se menciona que es el único titulo mediante el cual nos reconocemos, así mismo expresa que mediante nuestros signos, palabras y toques nos reconocemos como tal, y en efecto; cuando reconozco que en ti hay un ser humano, con defectos y virtudes, dispuesto a cambiar y mejorar, con ideales, diferentes o iguales en religión, política, raza, conocimientos, etc.; también reconozco que en mí hay un poco o mucho de todo eso.

Cuando te llamo Querido Hermano es porque reconozco que en tu corazón no existe un ápice de odio, reconozco que todos los días luchas por la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad; cuando te llamo Querido Hermano es porque confío en ti tanto como en mi, es porque se que entenderías y disimularías mis defectos; cuando te llamo Querido Hermano es porque somos hijos del mismo cuarto de reflexiones, es porque hemos caminado, –aunque no juntos–, por los mismos caminos iniciáticos; es porque he entendido que tu caminar en escuadra y tu posición recta ante la vida es el ejemplo que debo seguir; cuando te llamo Querido Hermano es porque al verte sonrío y me doy cuenta que no existe razón alguna para hacerlo, más que la de compartir juntos y en armonía; cuando te llamo Querido Hermano sé que tu pecho sincero siempre está dispuesto para mí, también es porque valoro tu presencia en traje de recipiendario; cuando te llamo Querido Hermano se que nunca olvidarías que somos hijos de una misma madre, aunque de hogares distintos; cuando te llamo Querido Hermano es porque tus actos siempre están enmarcados entre la ciencia y la virtud; cuando te llamo Querido Hermano es porque te has sentado a mi lado y has meditado sobre el fin del ser humano sobre la tierra; cuando te llamo Querido Hermano es porque con lo que tienes, tienes suficiente para todos. Cuando te llamo Querido Hermano es porque sé que siempre planteas la consciencia en tus propias acciones, es porque nos hemos abrazado en blanco y negro; cuando te llamo Mi Querido Hermano es porque sé que siempre estuviste a mi lado como un amigo sincero. Cuando me llamas Querido Hermano se que he alcanzado el grado más alto en la masonería: EL DE SER TU QUERIDO HERMANO…

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