A ti mi Querido Hermano

Cuando nos iniciamos en la masonería, en una ceremonia que siempre recordaremos, juramos entre otras cosas socorrer y confortar a los HH:. que de nosotros necesiten. De allí que resulta muy doloroso comprobar que esas expresiones son sólo palabras lanzadas al vacío, pues cuando tenemos la oportunidad de demostrar lo contrario; no lo hacemos. Excusas nunca nos faltan: no tengo tiempo, estoy muy ocupado, yo no lo conozco, etc. Cualquier pretexto es bueno y válido para no cumplir., para violar el juramento que una vez hicimos. Eso Q:. H:. causa un hondo pesar en quien por causas naturales de la vida se encuentra como lo estoy yo hoy postrado en una cama.
No pretendo con estas palabras obligarte a que me visites, sólo intento hacerte reflexionar sobre tu actual proceder pretendiendo, eso sí, que en un futuro enmiendes una forma de actuar que claramente atenta contra uno de los deberes fundamentales de aquellos que pertenecemos a esta Augusta Orden: aliviar y asistir nuestros QQ:. HH:. en lo que nos fuere dable. Somos HH:. por voluntad propia, o es que acaso se te olvida que nadie te obligó a escoger este camino. Ruta con momentos gratos pero breves, y con muchos, muchísimos momentos poco agradables y tristes. Entre esos momentos amargos Q:.H:. está sin duda el acompañar, asistir, compartir con los HH:. que como yo se encuentran padeciendo una larga y penosa enfermedad.
No te imaginas lo reconfortante que es para mí tu visita, aun cuando sea breve, lo orgulloso que me hace sentir frente a los demás; que mi esposa (tu cuñada), mis hijos (tus sobrinos), y demás familiares vean que se puede demostrar con hechos la tan propagada solidaridad del masón, que no es una simple palabrería, que es verdad, que contamos con otra familia aparte de la consanguínea: la familia masónica.
Q:. H:. sentir tu abrazo afectuoso o sólo verte es para mí un complemento maravilloso de los medicamentos y cuidados que me brinda la familia, ello me permite sobrellevar esta carga hasta que le G:. A:. D:. U:. lo decida.
Q.. H. te invito a reflexionar, a examinar ante el santuario de tu propia conciencia, tal y como lo expresamos los masones, tu actuación. No sólo en mi caso, sino también con todas aquellas situaciones similares en las que te has dejado dominar por la abulia, para así no cumplir con tus deberes masónicos.
Recuerda “No existen buenos hermanos, ni malos hermanos, sólo eres Hermano o no lo eres”
Fraternalmente
Tu Hermano
http://www.yomason.com/index.php/planchas/34-a-ti-mi-querido-hermano.html

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