Símbolos universales adoptados por sociedades esotéricas (1ra Parte)

KNEPH.
Uno de los jeroglificos de los antiguos egipcios.
Se representa por un huevo alado y era simbolo del mundo que se renueva sin cesar. Esta figura estaba colocada sobre la gran puerta que daba entrada al templo de Memphis.
OUROBOROS
La serpiente que se muerde la cola:
Aquí encontramos la unión del mundo ctónico – en la serpiente – con la del mundo celeste – en el círculo que esta forma -. En sí contiene la dualidad y el tercer elemento invisible y fundamental que hace que todo exista y que Ouroboros se muerda la cola y pueda engullirse a sí misma, recrearse y regenerarse eternamente.
Al autofecundarse sin cesar encontramos un afán de equilibrio ya que si creara vida sin poner un límite, tendríamos un cosmos atiborrado de seres y así entraríamos en el caos, o sea el no-ser. Este equilibrio lo es de los principios fundamentales que nos rigen, de vida, de muerte, del macho y la hembra, del Yin y del Yang.
De hecho el Yin no existe sin el Yang, como la vida no puede surgir del macho solo, ni tampoco de la hembra sola, ambos son necesarios. Al unir estas fuerzas antagónicas “producimos” vida, pero sin la Vida (el Uno) no tendríamos vida (el tres en uno).
Ouroboros vislumbra tres pasos de la manifestación de esa vida: creación, sustentación y destrucción (simbolizado claramente en la Trimurti hindú). Y nunca hay que perder de vista la esencia invisible que hace que esos tres aspectos sean diferentes fases de una única cosa. En conclusión, volvemos al tres que es uno.
LAZOS y NUDOS.
En todas las tradiciones, los lazos o los nudos simbolizan esencialmente la vinculación que el individuo mantiene con la propia organización iniciática (de ahí la expresión “lazos de amor” empleada en Francia para designar la unión que entre sí mantienen los diferentes integrantes de una Logia), y a través de ésta, considerada como soporte, con el Principio que esa misma organización vehicula. Sin embargo, ese anudamiento con lo que constituye la naturaleza profunda y más interna del ser, incluye previamente un “des-anudamiento” o un “des-enlace” con lo que en ese ser hay de más externo y periférico.
Esta doble operación de “des-anudar” y “anudar” es idéntica al solve et coagula de la Alquimia, consistente en separar, o “des-ligar”, lo “espeso de lo sutil”, lo profano de lo sagrado. Con la disolución o muerte a un plano inferior, se produce simultáneamente la coagulación o nacimiento a un plano superior, lo cual constituye un proceso arquetípico que va señalando las diferentes etapas por las que transcurre la iniciación en los misterios del cosmos y de la vida. Esta es la razón por la que el significado de los lazos se presta a una ambivalencia que, por otro lado, es consubstancial a numerosos símbolos. En efecto, existe un cierto aspecto “negativo” de los lazos y los nudos, pues en ocasiones éstos, en lugar de simbolizar la unión permanente y armónica entre todos los estados del ser, traducen, por el contrario, determinadas trabas o ataduras psicológicas que suponen un serio obstáculo en la realización interior. Recordemos, en este sentido, el “nudo gordiano” de la leyenda de Alejandro Magno.
NUDO GORDIANO
Se asocia en la leyenda con Alejandro Magno. El nudo fue hecho por Gordias. Más tarde fue profetizado por un oráculo que aquel que desate el nudo se convertiría en el rey de Asia. En el año 333AC, Alejandro trató de desatar el nudo. Al no poder encontrar un cabo del nudo, él lo cortó por el medio con un golpe de su espada (la denominada “solución alejandrina”).
Puede ser utilizado como un modelo filosófico de la creación misma. El Nudo Gordiano es el más simple de los nudos. La forma representa la idea de UN DIOS y la relación de la sagrada trinidad que llega como Uno y existe en todas las cosas (positivo, negativo y neutral).
PROFANO.
Profano es, etimológicamente, aquello que está “fuera de” un lugar sagrado; aquello que no ha sido, en virtud del rito, sacralizado. El no iniciado es un profano que mundea entre las tinieblas exteriores y sólo mediante el ritual de la iniciación “verá la luz” y se convertirá en la “materia de obra” susceptible de recibir la semilla del Conocimiento, es decir “los misterios y privilegios”, como se dice en algunos rituales.
SALARIO.
Esta palabra deriva de sal -el principio neutro de la Alquimia- en clara alusión a la época en que los constructores eran pagados en especie (y la sal era una de éstas, usada como conservante de los alimentos) o bien en moneda, como recompensa al trabajo realizado.
Cada cual recibía un sueldo que se correspondía con el grado, cargo y función que desempeñaba en la Organización. Complementando esta función de subsistencia material y siendo jerárquicamente superior a ella, el salario también simboliza una recepción espiritual.
La sal tiene un simbolismo complejo y variable segun el contexto en el que aparece. Significa la “union” por cuanto mezclada con el agua se funde en ella. (Viene a significar la “Reabsorcion del Yo en el Universo”).
Simboliza la incorruptibilidad y la purificación por su cualidad de conservar los alimentos y por ser fisiologicamente necesaria en las comidas. Asi representa al “Alimento Espiritual” y la alianza con Dios. Y su consumo adquiere algunas veces el valor de “Comunion”. Y es que para los hebreos compartir el pan y la sal significa establecer un lazo de fraternidad indestructible.
En Alquimia la sal corresponde al principio fijo de la substanciación, es el termino medio gracias al cual el azufre anima al mercurio y este acepta al azufre; el hijo filosofico del que el azufre y mercurio son padre y madre, simboliza la Sabiduria y la Ciencia.Tambien al igual que las tradiciones hebrea, arabe y griega, la sal viene a ser simbolo de fraternidad y de la hospitalidad, por que es siempre compartida y de la palabra dada. por que su sabor es indestructible.
LA RUEDA.
Se considera a la rueda –o la esfera en la tridimensionalidad– como el signo geométrico más perfecto, y, podríamos decir, el más universal, pues el cosmos entero es considerado como una gran esfera, y esféricos son también los astros que lo habitan y circulares sus movimientos, que en múltiples dimensiones se realizan siempre a partir de un centro o eje. De ahí que se encuentre esta figuración representada reiteradamente por todos los pueblos desde épocas prehistóricas.
El centro de la rueda, única imagen posible de la Unidad metafísica e inmanifestada, representa el origen y el destino común de todas las cosas. De él irradia la creación entera y, sin dividirse de modo alguno, habita en el interior de cada una de sus criaturas. Es el Principio único del que todo emana y al que finalmente todo retorna. La imagen de la eternidad en la que todo es presente y simultáneo.
La circunferencia gira alrededor de ese centro invisible e inmóvil, simbolizando a los indefinidos seres manifestados a que el punto central da lugar. En ella sí hay movimiento y multiplicidad, y cada uno de los puntos indefinidos que la conforman son sólo como un reflejo ilusorio del punto central que les dio origen. Y esto es importante de hacer notar: el centro es totalmente independiente de la circunferencia; es anterior y superior a ella. La circunferencia, en cambio, no podría tener ninguna existencia sin ese centro original, pues es secundaria y contingente con respecto a aquél y su propia existencia depende directamente de él.
Sin embargo hay algo que los une estrechamente: los radios o rayos que emanan del centro de la rueda y terminan en la circunferencia. Aunque se los suele representar en número de cuatro, seis, ocho o doce, según los distintos simbolismos a que esto da lugar, estos radios son en multitud indefinida, como lo son los puntos de la circunferencia. Sin embargo desde la perspectiva del centro todos son uno solo, sin distinción alguna.
Desde cierto ángulo de visión puede verse en el centro al cielo, en la circunferencia a la tierra y en el radio al hombre como intermediario entre lo terrestre y lo celeste. O también: en el centro al espíritu, en la circunferencia al cuerpo y en el radio al alma.
Desde otro punto de vista, se puede ver al centro como el Yo único y verdadero, la esencia espiritual que constituye la identidad más profunda del ser, y a la circunferencia como a los múltiples egos con los que de ordinario solemos identificarnos. El radio será aquí el camino que en virtud de la iniciación recorremos en la búsqueda de ese centro supremo que cada ser individual únicamente puede encontrar en su propia interioridad.
En el signo de la espiral, vemos simbolizado a ese doble movimiento centrífugo y centrípeto que realiza todo ser: de la unidad o centro supremo emanan, por su irradiación, los seres, en los diversos y escalonados grados de la creación. Y desde la manifestación externa, todos ellos han de emprender el camino de retorno hacia lo único y verdadero.
Estos símbolos, incluyen y sintetizan las posibilidades de lo inmanifestado y de la manifestación; de lo inmóvil y el movimiento.
Meditemos por un momento en una frase acuñada por la Tradición que nos dice que al ser único y verdadero se lo puede imaginar –si es que fuera imaginable– como “un círculo cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna”.
EL VIAJE.
Todo el recorrido de la iniciación, que supone un descenso a los infiernos y un posterior ascenso atravesando los diversos planos o niveles del ser, es visualizado como un viaje o un peregrinaje en la búsqueda del origen y el destino.
Entre los egipcios, el recorrido que realiza el alma una vez que se libera de su morada terrestre, es representado ritualmente como un viaje de ultratumba, que es lo que se experimenta con el viaje simbólico de la iniciación, cuando se muere al estado profano y comienza el proceso del Conocimiento. El peregrinaje hacia el Centro, hacia la Ciudad Santa, es realizado, como es conocido, por árabes y judíos, y, en general, las aventuras, peligros y peripecias del viaje, nos hablan de los estados por los que pasa el iniciado en el recorrido que emprende, como los héroes mitológicos en sus aventuras, en la búsqueda de sí mismo y de la ciudad celeste, lo que suele representarse además como un recorrido en el que se remonta la corriente de un río buscando la fuente original.
EL PUENTE.
El viaje puede también visualizarse como el atravesar el río de un lado al otro, en cuyo caso cada orilla representa un grado diferente del ser: la una se corresponde con la tierra y la muerte, y la otra con el cielo y la inmortalidad. El puente es, como lo es también el arco iris, el símbolo que une a estas dos márgenes del río, y ambos representan también a las energías celestes y su descenso al mundo terrestre, y a la “alianza” que permite el ascenso, desde la tierra, al cielo.
LA LLAVE.
La llave es el símbolo del “Silencio” y tiene una gran importancia en las antiguas tradiciones, Venia representada en el umbral del “Adytum” es decir el lugar más sagrado y secreto de los templos, lugar en donde se recordaba a los candidatos a la iniciación del deber del secreto y prometía al profano la revelación de los misterios impenetrables, hasta en él aquel momento ocultos para él.
Si nos movemos en la representación de Edipo Rey, vemos que el coro habla de la llave de oro que mantiene cerrada la boca del Hierofante que venía a oficiar en los impenetrables Misterios de Eleusis.
Si observamos con iniciatica atención vendremos a considerar tambien el papel importante y sobrenatural que tenia en las Fiestas de Jano la llave. Ya que sus llaves abrian y abren las puertas sosticiales, es decir, el arcano acceso a las fases ascendentes y descendentes del impenetrable ciclo anual, que se repite a lo largo de la vida.
En cuanto a la Mitologia Religiosa, tenemos que la llave se nos muestra otra vez retadora: La enigmatica Sacerdotisa de Ceres llevaba una llave como insignia de su oficio. En los Misterios de Isis, la llave viene a significar la apertura del corazon y de la conciencia ante los enigmaticos “Asesores de los Muertos”.
En el tema de Agarta, el Sumo Sacerdote indio, es portador de una tiara con dos llaves entrecruzadas, que viene a ser el simbolo de la posesion del “Sumo Secreto” o “Palabra Sagrada” que estaba grabada en un triangulo de oro encerrado en una caja hermeticamente sellada. Las llaves estan como no, entre los atributos del Sumo Pontifice, viniendo a representar las llaves del Cielo, entregadas y depositadas simbolicamente a San Pedro.Cuando ya hablamos de Esoterismo, tener o ser poseedores de la llave, significa haber llegado al ansiado estadio de la “Iniciación”. Haber podido acceder a una morada espiritual, enfin, a un “Grado Iniciatico”.
Si vemos con detenimiendo el desarrollo de algunas tradiciones, se nos muestran tres llaves que nos abren las puertas a tres recintos, los cuales se nos muestran como los tres grados o etapas de la “Iniciación”.
EL COLOR NEGRO.
Tenemos que acercarnos a las palabras de Jung, “El Negro es el lugar de las germinaciones, es el color de los origenes, del comienzo, de las impregnaciones, de las ocultaciones, en su fase germinativa antes de la explosion luminosa del nacimiento…”El negro es el color de la substancia primordial de la materia prima, de la indiferenciación al que se le atribuye un sentido de obscuridad.
Pero tambien s simbolo de la no manifestacion y de la virginidad primordial, y en este ultimo sentido lo encontramos simbolizado en las Virgenes Negras medievales, la Piedra de la Meca, etc..
tambien tiene un signigficado ambivalente, el negro representa pena, dolor, soledad, tristeza, destrucción y muerte. Es la ausencia de la alegria (es decir de otros colores).
Corresponde a Malkuth (El Reino) pero tambien representa lo que esta mas allá del negro-blanco, de la “Manifestación es decir “El Ainh-Soph”.

1 comentario

  1. Hermano, Interesante artículo. Siempre sigo su blog, ya es algo habitual. No pertenezco a la masoneria pero si a las Rebekahs y a la Orden Caballero de la Luz. La fraternidad es una sola.

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